La fiché desde lejos moviendo su cintura, y al ritmo de su cuerpo mi mirada bailó.
Se rompían los espejos reflejando su hermosura, se rompían los esquemas de mi pobre corazón.
Dichoso si es que existe el dueño de esta perla, de esta obra de arte; ni papel, ni virome, derechito al hotel;
Supe que enloquecía con los besos en la oreja, que en la cama y desnuda baila mucho mejor ~

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